Por mucho patalear, contra la corriente no se cruza el río…

Federico Guevara | 07 de Agosto de 2023

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Por mucho patalear, contra la corriente no se cruza el río…

Tremenda controversia ha generado los modelos de libros de texto gratuitos en donde invariablemente se les ha dado un propósito y un fin; adoctrinar a las nuevas generaciones en extremo pensado o asegurando que el influir con temas, tópicos y estupideces a los niños lograrán en un corto tiempo lograr una nueva generación de mexicanos más susceptibles a las hipótesis de transformación al puro estilo del adoctrinamiento. Señores tal parece que estos genios de la inducción cuatroteísta, se les olvidó la idiosincrasia del propio mexicano y avalados por teoremas latinoamericanos creen que a través de la educación van a lograr cambiar la visión a un pueblo guadalupano, rajado y agachón como solemos ser los mexicanos. Aquellos que piensan que los mexicanos requerimos, necesitamos de un troquel para cambiar la historia, se olvidan del origen de nuestra sociedad misma, se olvidan de ese matriarcado natural de los mexicanos, se olvidan del machismo arraigado y de la ausencia de una figura de padre real que en la mayoría de las veces delega obligaciones a su pareja, se olvidan. Recordemos que en la cultura azteca la educación de los jóvenes tanto en las familias como en las escuelas se realizaban bajo un régimen en el que la represión de los impulsos constituía el funcionamiento estatal. Posteriormente tras la llegada de los españoles se cambió la ordenanza fue desarticular las instituciones prehispánicas redefiniendo él rol de la mujer a nada, a una simple concubina, sin derechos. Trocándonos en un pueblo sumiso, repleto de nobleza, con temores profundos, pero sobre todo sin la voluntad o la fuerza genética para la insurgencia. Algunos dirán que nos independizamos de los españoles, que derrotamos a Maximiliano, que a los franceses los mandamos al demonio y a Porfirio Díaz lo enviamos al destierro, que Juárez fue un gran prócer y omitimos en nuestra historia señalar que por poco se convierte en un dictador, convertimos a Santana en el odiado presidente que entregó más de la mitad de nuestro territorio y olvidamos que fueron otros los que hicieron la entrega del territorio ya que Santana estaba técnicamente secuestrado, y así se fue trastocando la historia y plasmándola en los libros de texto  de los cuales millones de mexicanos mamamos. Ahora cuando un gobierno represor, autoritario, insensible y poco comprometido con la nación, decide “reeducar” a nuestros hijos decidimos gritar a los cuatro vientos esta imposición, pero pasivamente como en nuestros orígenes como nación permitimos que hagan con nuestra historia y nuestro futuro lo que les de su regalada gana, así de sumisos somos o así nos forjaron. Recordé un texto de Octavio Paz, lo busqué y encontré y transcribo tal como fue redactado: “La historia de México es la del hombre que busca su filiación, su origen. Sucesivamente afrancesado, hispanista, indigenista, pocho, intentando cruzar la historia como un cometa de jade, que de vez en vez relampaguea” El mexicano va tras su catástrofe: quiere volver a ser sol, volver al centra de la vida de donde un día- ¿en la Conquista. ¿En la Independencia? -, fue desprendido. México es un país de contactos difíciles. Ha mantenido relaciones, pero jamás ha vivido su relación… ninguna de sus salidas representa el ejercicio de una.

Somos tan sencillos de identificar que todo mexicano sabe sufrir y gritar ¡Toritooooo! O simplemente aseverar ¡Se me chispotio!, responder con un ¡Tururú! Y asumir parsimoniosamente eso del ¡Si ya me conocen para que me invitan!

Ahora pues por más manipulaciones políticas, con razón o no de los mentados libros de textos, la realidad es una, de nueva cuenta aceptaremos cualesquier imposición tal como cuando llegaron los españoles a reeducarnos, desafortunadamente esa es nuestra realidad…Así las Cosas